La dulce belleza de la Celestina nos transporta a mundos angelicales y nos conecta con ellos. Es la Gema de la voz del alma, del desarrollo de nuestra espiritualidad y de la escucha de nuestra percepción sensible e instinto. Una pieza para trabajar la intuición y la creatividad, que abre nuestra mente y la deja volar. Sosteniendo uno de estos ejemplares con nuestras manos, podemos inspirarnos con su infinita paz y tranquilidad.




